Los senos de las hembras son deseables a muchos niveles y por ello, son censurados.

“El indicador de validez de una protesta es la cantidad de ropa que yo lleve encima”.

-Lara Alcázar

.Hemos leído en distintos artículos de opinión titulares y contenidos como: – Si todos somos iguales, ¿Por qué se censuran los pechos y pezones femeninos?-.

Para nosotr@s desde @sextima.co, aunque si compartimos el hecho de que somos seres humanos atravesados por una universalidad sentipensante, deseantes y deseables, dignos y merecedores de respeto, placer, desarrollo, autonomía e interdependencia. No creemos que todos seamos iguales. Sería irresponsable no reconocer nuestras particularidades de diferencia. Eso sería caer en un discurso hegemónico -todos en la misma bolsa-.

Aunque todos por ser #SeresHumanos poseemos unas necesidades básicas de desarrollo y obtención de placer generales. Los modos en que nos las proveemos o negamos van a variar considerablemente por nuestra biología, contextos ambientales, culturales, económicos, etc. No ver esas diferencias nos inclinaría a cometer atropellos frente al ser humano con quien establezcamos relación.

El pecho de los machos1 sí es diferente al pecho de las hembras2.

  1. MACHO, es el modo como en sextima.co nos referimos a los cuerpos con características biológicas como testículos, pene, bello corporal saturado, etc. (sexo). Distinto a la denominación HOMBRE que usamos para referirnos a la identidad de género producto de un constructo socio-cultural y económico que a los cuerpos sentipensantes y deseantes se les inculca e interiorizan.
  2. HEMBRA, es el modo como en sextima.co nos referimos a los cuerpos con características biológicas como vagina, útero, senos, etc. (sexo). Distinto a la denominación MUJER que usamos para referirnos a la identidad de género producto de un constructo socio-cultural y económico que a los cuerpos sentipensantes y deseantes se les inculca e interiorizan.

Reconocer esta diferencia no es una invitación a la subordinación de un sexo sobre otro. Tampoco discutimos en ningún momento los ejercicios contestatarios frente a la opresión existente al sexo poseedor de vagina, útero y senos, o frente a los cuerpos con identidad de género mujer. No enemistamos con las críticas a las praxis de permitir unos pezones y otros no, unos pechos y otros no. Pero nos interesa, entender algunas de las raíces subyacentes a este fenómeno y abrazar las diferencias que poseemos como cuerpos biológicos.

Primero, analicemos algunas propuestas que indican el por qué los pechos de hembra son y se convierten en objeto deseo.

Los senos de las hembras a nivel psicológico nos revelan y suscriben la capacidad para nutrir la vida. La percepción de abundancia o escases (seguridad) y vínculo (segregación de oxitócica) con la que abordamos la vida en años posteriores tiene una intima relación con el acto de ser amamantad@s en nuestra primera infancia. Nutrición, abundancia, vínculo y placer van a estar profundamente ligados en nuestra neuropsicología por el resto de la vida a ese punto específico en el cuerpo de las hembras, porque es de allí que la vida misma se sustenta.

Aunque todos los cuerpos sentipensantes, deseantes y deseables independiente de su sexo, identidad de género u orientación sexual sienten atracción hacia esta zona del cuerpo en mayor o menor medida. Se registra un superior énfasis de captación biológico-simbólico en los machos heterosexuales hacia los senos y pezones de las hembras. Somos Seres Humanos sentipensantes diversos, pero eso no nos aísla de ser Seres Vivientes del reino animal que están sujetos a la supervivencia. Somos animales político, pero animales al fin y al cabo, y una de las maneras de garantizar nuestra supervivencia a través del tiempo es por medio de la reproducción sexual. Por tal motivo la atracción sexual entre sexos opuestos es vital para ello. Varias teorías relatan, que al igual que los pavos reales desarrollaron un plumaje para atraer a la hembra a su ritual de apareamiento (y todas las diversas modificaciones biológicas y ritualistas que las especies desarrollan para preservarse a través de un acto sexual). En nuestro caso, una de la sugerencias, es que al empezar a caminar erguidos y las nalgas en movimiento al no estar  más en la línea de visión (las nalgas como punto de atención focal y deseo para montar y ser montada, penetrar y ser penetrada a través de la vagina), motivó a que evolutivamente los pechos de las hembras crecieran y se tambalearan para imitar la anatomía del trasero. Y así, seguir atrayendo la atención de los varones para garantizar la continuidad de la especie.

Otra razón supeditada a la propuesta anterior, es que los senos y pezones desarrollaron una sensibilidad particular para el placer somatosensorio, Por tal motivo, al ser estimulados correctamente son un lugar de activación bioneuronal para el sexo (acto de placer, supervivencia, seguridad, vínculo, estima, realización y sentirnos viv@s). Es por ello que, consiente o instintivamente sabemos que al poseer unos senos recibiremos placer somatosensorio al ser tocados, y de ser bien acariciados nos excitaremos y dispondremos para un acto sexual.

Por otro lado, las personas que se sientan atraídas hacia este lugar del cuerpo (los senos y pezones), sabrán de manera inconsciente o consiente, que al acariciarles estarán dando placer a la persona poseedora de ellos (recordemos que nosotr@s también obtenemos placer al dar placer) y que igualmente, están incrementando sus posibilidades de satisfacer su placer sexual y las necesidades básicas (supervivencia, seguridad, vínculo, estima, realización y sentirse viv@s) que con este acto se retribuyen.

Pero, ¿Por qué prohibirlos?.

Uno de los motivos, y que lo hemos mencionado en artículos anteriores, es el hecho de que somos culturas que responsabilizan y castigan al sujeto de deseo y NO al sujeto desecante. O sea, preferimos prohibir el objeto del deseo para no tentar, animar o evitar la excitación del sujeto deseante, que educar a la persona deseante para que sepa gestionar su deseo, respetar y solicitarlo.

Otra razón es que la censura o el control ferreo sobre algo en nuestra modernidad capitalista va a significar “negocio”. Prohibir o censurar algo va a concretar el lugar en el cual se puede generar capital y lucro. Los senos y pezones son objeto de deseo, sí, pero al censurarlos se convierten en objeto de comercio.

La sexualización natural de nuestros cuerpo al ser privatizada se ve extrapolada a la carencia y a la hipersexualización. Esta carencia nos torna en sujetos hiper-deseantes, haciendo del objeto de deseo censurado un objeto extra-deseable. Nos convertimos en personas hambrientas y dispuestas a buscarlo en múltiples partes, y hacer o pagar lo que sea por obtenerlo. Por ende, nos volvemos sujetos de explotación, tanto como el sujeto consumidor, como el cuerpo de deseo que se presta para publicitarse o se le persuade u obliga por factores propios o externo, consientes o inconscientes a comercializarse.

 También es bien sabido, que el control de las poblaciones, comienza por el control de los cuerpos de esas poblaciones. Instaurar discursos anuladores o segregadores que los sujetos interioricen y normalicen evitará que estos individuos se puedan auto-reconocer, correlacionar y hacer uso de su poder personal a voluntad propia, poder que proviene en gran medida de su sexualidad, energía sexual y capacidad creativa y creadora. Por lo tanto prohibir lo sexual de los cuerpos, se vuelven una herramienta para el control de estos y la administración por parte de entidades foráneas que regularán el poder creador y creativo de sus individuos subordinados en orden de sus intereses.

Por lo tanto, regir el cuerpo de las hembras (y el de tod@s) es indispensable para una cultura machista, neoliberal, capitalista y heteropatriarcal. Dirigir la capacidad creadora, nutridora, sustentadora, unificadora, fuente de vida y supervivencia de la especie atesorada en los cuerpos de tod@s, pero sobre todo en los cuerpos de hembra, es imprescindible para los entes reguladores ávidos de poder, capital, control y seguridad.

La dialéctica en la prohibición del pezón de las hembras, para algún@s tiene un lugar más macabro que la sumisión de las hembras al heteropatriarcado; más siniestro que la lucha por la equidad de sexo biológico o género identitario; más lúgubres que obtener igualdad de derechos a nivel social, político o laboral para las hembras o las mujeres; y que nos parece impórtate compartir y tener presente.

Este hecho, es el beneficio que la censura representa para las grandes multinacionales encargadas de la nutrición y los medicamentos. Al condenar el pezón, lugar de nutrición y lactancia, también se sanciona la naturalidad del acto de amantar y sobre todo, de hacerlo públicamente.

Este acto de nutrición vital nos brinda uno de los sustentos alimenticios más importantes y aporta los anticuerpos requeridos para nuestra salud física a lo largo de nuestra vida (sin mencionar los beneficios psicológicos y sociales que este acto conlleva). Prohibición con la cual se buscar incentivar la venta de productos artificiales para la alimentación de los niños y en años posteriores la venta de medicamentos a las deficiencias inmunológicas y psicológicas del organismo.

Por lo cual, la desobediencia y re-apropiación de nuestros senos y pezones, no sólo es una confirmación a nuestra seguridad personal, a nuestra autoestima, placer, deseo, sensualidad, sexualidad. No sólo es un ejercicio de naturalidad y disminución del morbo y maltrato. No sólo es un llamado a la despenalización de nuestros cuerpos. No sólo es una proclamación de nuestra propio-soberanía. Sino un ejercicio donde proclamamos que no somos herramientas de control, poder, sumisión-dominancia, ni comercio predefinidos por otros sin nuestro consentimiento.

La recuperación de la TOTALIDAD de nuestro cuerpo es también un boicot a los poderes socio-económicos, es desobedecer el prejuicio y no encajar más en él.

PERO SOBRE TODO es una proclamación por la vida misma, una vida digna, nutrida con amor y saludable.

 

About Daniel Andrés Mora Lugo

Fundador y Creador de Sextima, Licenciado en educación para la primera infancia en formación, Former Director Creativo de SanchoBBDO, meditador Vippasana, tallerista, viajero, former estudiante y actual profesor del Centro de Estudios CasaOcho. Sabe que la autoestima y la sexualidad van de la mano, no pueden ir separadas y en orden de construir una se necesita de la otra. Conoce su trabajo aquí en sextima.co o en su obra #ignominia aquí.

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