¿Si hemos sido víctimas de violencia, está bien que respondamos de manera violenta a la violencia?

Nota: Este artículo no analiza los aspectos legislativos y judiciales del uso de la violencia o de la respuesta violenta a la violencia. Está enfocado exclusivamente en los factores sinérgicos y éticos de la violencia.

Más que mirarlo en términos de bien o mal, les invitamos a mirarlo en términos de:

  1. ¿Si es posible o no?  2. ¿Cuáles son las consecuencias de nuestra respuesta violenta a la violencia a corto vs  el largo plazo?. y 3. ¿Nos interesa hacernos responsables de esas consecuencias?

Frente a si es posible o no. Claro que es posible responder violentamente a la violencia.

La violencia es una capacidad humana que se puede activar en nosotres para resolver necesidades humanas que de forma regular, reiterada y constante no hemos podido; no hemos encontrado forma o no hemos sabido cómo resolver. Ya sea, por la falta de herramientas, conocimientos, merecimiento; insuficiencia de habilidades, actos de amor, empatía. Por la presencia de  heridas, traumas o hábitos que han establecido que la violencia es la manera endémica de establecer vínculos y/o obtener cosas. También, excesivas presiones del entorno y/o al ser receptores de otras violencias por parte de personas circundantes de forma crónica. etc. 

Entonces, sí, si es posible.

(Por favor revisar en nuestro Canal de YouTube la clase de necesidades humanas, donde explicamos el proceso de carencia y por qué y cómo aparece la violencia. También revisar  la sinergía de la violencia y la sinergía de la revictimización en instagram y youtube).

A demás, al entender la violencia, no justificarla. Hay unas situaciones muy específicas donde, el uso de la violencia se va a requerir. Son casos muy contados y hay que ser muy conscientes para saber usarla en su adecuada medida y de ser usada, saber responsablemente cómo reparar los daños que este exceso de fuerza violenta genera.

Lo cual nos lleva a ¿Cuáles son las consecuencias de nuestra respuesta violenta a la violencia a corto vs el largo plazo?

La violencia es la metida al territorio de un otro con exceso de fuerza y sin su consentimiento a extraer, privar o hacer X o Y cosa en el territorio de esa persona. Muchas veces, atravesada por un juicio estereotipado de miedo o dolor, de justicia distorsionada, de conceptos moralistas de bien y mal por parte de quien ejerce la violencia.

La violencia directa o desplazada siempre va a generar un daño, va a producir una injusticia. Esta idea errada de que una injusticia realizada repara una injusticia recibida, es justicia ¡No! Ambas injusticias son injusticias. La injusticia no se resuelve con otras injusticias. La injusticia es algo que no es justo, adolece de justicia, no se puede justificar. Por lo que, un acto violento va a ser un acto violento, sea cual sea la razón que le subyace.

Darle fin a un ciclo de acciones violentas e injustas requiere de procesos completamente diferentes al de injusticias por injusticias, violencias por violencias.

Liberar a los actores de la violencia de la violencia germinada en ellos (violencia que se autoreproduce y acredita a sí misma). Requiere de actos verdaderos de acompañamiento, cuidado y amor. No de violencias disfrazadas de amor. Liberar el ciclo de la violencia deviene de estructuras firmes y sabias, de práctica y conocimiento en actos de amor infraordinarios, ordinarios y extraordinarios.

Responder al daño de la violencia causado en nosotres con otra violencia ¡Sí! puede alertar al victimario de que le podemos responder y este se vea obligado a cesar su violencia (temporalmente, ya que el victimario si no se ha liberado y no le interesa despojarse del ciclo de la violencia que tiene instaurado en sí, va a tener comportamientos mañosos, maquinantes y treteros. No puede ver al otro, no le interesa el otro, aparenta que sí, envía lisonjas, pero sólo se ve a sí misme y a su ardid. Está en miedo y supervivencia constante, no sabe lidiar con sus deseos, necesidades y sentimientos de forma responsable y honesta, está en auto-privación e ignorancia constante)  O, en el más recurrente de los casos, legitimar su uso y continuación de la violencia y excesivo poder secuestrado a otras escalas.

O sea, en la mayoría de situaciones, el victimario en una audacia pervertida obliga a la víctima al uso de la respuesta violenta, la induce (la violencia) para ubicarse (el victimario) aún más en su lugar de poder subordinador. En este gambito, la víctima, sin saberlo continúa siendo un títere del victimario, le continúa sirviendo.

Pero independiente de si esto o lo otro, la violencia directa o desplazada, deja un daño profundo, un mar de injusticias por donde pasa.  En nosotrxs, en el otro, en los espectadores, en los contextos, etc.

Esta herida que deja la violencia continúa activa, siempre presente, a veces explícita, a veces sutil, pero siempre ahí, apropiada, enraizada.

A corto plazo, si esa violencia resuelve, pareciese que encontró una solución inmediata a su problema. Pero, a largo plazo, se ha sembrado la semilla de una violencia endémica que continuará perpetuando el uso de la violencia. Se clava y populariza en la psique de los sujetos como la manera oficial de resolver en un medio violento.

Esta, se repite a sí misma en la mente, corazón y cuerpo de los contagiado por la violencia y dice algo como: -Ya que, sólo a través de esta, obtuvimos lo que no habíamos obtenido: “La satisfacción de nuestra necesidad” sigámoslo haciendo-. Generando víctimas que si no se tramitan la violencia instaurada en sí mismes al acceder al poder son la semilla de nuevos victimarios, sujetos traumados portadores de la violencia. Deja un paisaje de daños, no sólo a nivel material, sino de heridas profundas psicológicas en los individuos, colectivos y sociedades que son excesivamente difíciles de extirpar. Legitimando el camino a falsas promesas de paz que no se pueden cumplir, porque el conflicto profundo se ha profundizado.

Entonces, ¿Podemos usar la violencia como respuesta a la violencia? Sí, claro, cada une de nosotrxs es soberano en su autogobierno.

Pero, para nosotres desde sextima.co es importante que conozcamos las consecuencias de nuestro accionar.

Si decidimos responder a la violencia con violencia, que es posible. A largo plazo, habremos resuelto poco o nada. Habremos reemplazado la violencia actual por un velo reactivo de tensa calma y sumisión que cubre y ha metido bajo la alfombra injusticias negadas. Y el inconsciente no olvida, sólo puede ser reparado. Así, acumulando heridas transgeneracionales que reproducimos y amplificamos una y otra vez.

Lo cual nos lleva al tercer punto:

¿Nos interesa hacernos responsables de esas consecuencias y causas?

Esa, es una pregunta que cada une de nosotres debe hacerse. ¿Me voy a hacer cargo del daño causado a otres y a mi misme por este accionar violento? ¿Me responsabilizaré de tramitar una reparación para mi misme y los otres frente a mi respuesta violenta? o, ¿Nos centraremos en que el victimario se merece castigo y en una justicia aberrada debe pagar mil y mil veces por lo que hizo? ¿Nos “justificaremos” para no asumir responsabilidad frente a los daños colaterales diciendo -Es normal, son daños para un bien mayor-? ¡Claro!, los daños colaterales pueden surgir, pero eso no nos exime de responsabilidad.

Cada uno de nosotres es soberano y decidirá.

Desde Sextima, creemos que la violencia es posible y que, la respuesta violenta a una violencia también es posible. Pero, que sea el mejor camino. No, no lo creemos. Sabemos que hay un montón de rutas previas, amorosas, creativas, valientes y exigentes antes de tener que recurrir a la violencia o a la respuesta violenta frente a una violencia para satisfacer una necesidad humana en carencia.

Y ese es nuestro trabajo, provenir. Entregar las herramientas, conocimientos, habilidades (muchísimo antes de que se deba recurrir a la violencia) para que podamos procurar, solicitar y satisfacer nuestras necesidades humanas de forma saludable, regular, autónoma, empática e interrelacionada con nosotres mismes y  los demás.

También enseñar a reparar los daños dejados por la violencia y las respuestas violentas a la violencia.

De tal modo, que tengamos que recurrir lo menos posible a la solicitud violenta o la respuesta violenta a una violencia para la satisfacción de nuestras necesidades humanas.

Y así, nos podamos hacer conscientes y responsables de nosotres mismes y nuestros entornos para construir realidades con mayores índices de bienestar a corto, mediano y largo plazo.

Bendiciones y un hermoso día.

 

 

About Daniel Andrés Mora Lugo

Fundador y creador de Sextima.co. Licenciado en pedagogía, terapéuta pedagógico, former director creativo, meditador vippasana, tallerista, viajero, former estudiante y profesor del Centro de Estudios CasaOcho. Ha centrado su investigación en entender la relación que hay entre autoestima, las relaciones significativas y las narrativas no coercitivas de sexualidad con la aparición de las distintas manifestaciones de la violencia intra e interpersonal, de ese modo, poder desarrollar estrategias pedagógicas que favorezcan su reducción.