“La mejor manera de evitar que un prisionero escape, es asegurarse de que nunca sepa que está en prisión”

-Fyodor Dostoyevsky

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Intimidad:

  • Relación muy estrecha y de gran confianza
  • Aspecto interior o profundo de una persona
  • Parte privada de un individuo que no ha de ser asaltada desde el exterior sin consentimiento de la persona.

Sinónimos: amistad, confianza, familia, familiaridad, fraternidad, hogar.
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Intimidar:

  • Hacer que alguien sienta miedo o temor.

Sinónimos: atemorizar, coaccionar, asustar, achantar, amedrentar, amenazar, desafiar, acobardar.

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La desnudez de nuestro cuerpo sentipensante es un ejercicio de soberanía, autonomía, autoestima, orgullo y naturalidad. Pero sobre todo, de intimidad.

Sin embargo, la intimidad no se puede volver una excusa para practicar la intimidación, la prohibición, el castigo o la vergüenza a nuestros cuerpos desnudos sentipensantes al presentarse, ser o estar de manera social.

En lo público, también se certifica la propio-soberanía, se legitima el valor, la naturalidad, la autoestima, el orgullo de nuestros cuerpos desnudos sentipensantes, y se ratifica la autonomía de quien decida performarla.

Recordemos que la autoestima, sólo se confronta en la mirada del otro, y se confirma, si ésta sale a nuestro rescate y protección.

Nosotros no sólo somos cuerpos sentipensante íntimos, somos cuerpos sentipensantes sociales y políticos. Ya que, es con nuestros cuerpos que realizamos las actividades sociales de interacción, encuentro y vínculo con otros cuerpos sentipensantes. Por consiguiente, son los acuerdos políticos que interioricemos y aceptemos, los que definirán la libertad o anulación que nos permitamos para vivir, comportarnos e interrelacionarnos.

Una coacción, expropiación o ejercicio de control a una parte de nuestro cuerpo por un agente externo sin nuestra autorización, es una violencia a todo nuestro cuerpo.

Por tal motivo, los discursos censuradores y sancionadores a nuestra desnudes (intima o pública), dejan de ser un estadio privado y pasan a ser un asunto socio-político (y hasta económico).

Al etiquetar nuestra desnudez como algo punible, inmediatamente se está clasificando al cuerpo como un objeto nocivo, o poseedor de algo defectuoso o peligroso. Por ello, no aceptamos la hipocresía social que vocifera por un lado “eres perfect@ tal y como eres, se tú misma, muéstrate tal cual eres” y luego exclama “¡ah!, pero estas partes no”.

Toda persona que tiene prohibido el acceso a si misma por un concepto externo que se lo impide, es incapaz de aceptarse y reconocerse, siendo inmediatamente objeto de control por parte del procurador del discurso que se instauró.

Por tal razón, son nuestros cuerpos sentipensantes el territorio dialéctico de batalla. Quien asuma esa autoridad discursiva, será el propietario y gobernante del cuerpo individual que al conglomerarse conforman el cuerpo social. Lo que nos lleva a preguntar, ¿De quién es el discurso instaurado que reglamenta nuestro cuerpo sentipensante?, ¿Es el discurso de un otro-externo intimidador, o el discurso propio insubordinado auto-aceptador, auto-reconocedor y naturalizador de si mism@?.

De este modo, desde sextima.co, solicitamos a nuestros lectores y comunidad, que en el nombre de la intimidad a la persona desnuda o semidesnuda, ya sea esta, de manera privada o pública, no se le pueda intimidar, perjurar, castigar, ni trasgredir en su soberanía, autonomía, autoestima, orgullo y naturalidad.

About Daniel Andrés Mora Lugo

Fundador y Creador de Sextima, Licenciado en educación para la primera infancia en formación, Former Director Creativo de SanchoBBDO, meditador Vippasana, tallerista, viajero, former estudiante y actual profesor del Centro de Estudios CasaOcho. Sabe que la autoestima y la sexualidad van de la mano, no pueden ir separadas y en orden de construir una se necesita de la otra. Conoce su trabajo aquí en sextima.co o en su obra #ignominia aquí.

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