¿Por qué hablar de Sexualidad? (Parte 2)

La relación entre represión afectiva y sexual, y la violencia en las sociedades.

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Continuación de la artículo: ¿Por qué hablar de sexualidad? (Parte 1).

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El trabajo realizado por el doctor James W. Prescott sobre censura al placer corporal y la relación directa que esta tiene con el origen de la violencia en las sociedades, se convierte en un tema vital a compartir y dar a conocer para que podamos reflexionar como individuos y colectivos sobre nuestra formas de crianza, los modos como generamos vínculos y desarrollamos nuestra sexualidad. Es por tal motivo que deseamos continuar participándoles extractos del artículo Placer Corporal y el Origen de la Violencia, escrito por Prescott en el boletín The Atomic Scientists (1975). Hemos reunido los apartes más importantes del artículo reduciendo su extensión, pero sin perder la estructura medular del mensaje. Si desea leer todo el documento puede hacerlo aquí.

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Prescott prosigue el desarrollo de su investigación enumerando una serie de estadisticas que corroboran su trabajo.

El crimen y la violencia física se han incrementado substancialmente en la pasada década. los asesinatos y asaltos agravados se incrementaron en un 53% entre 1967 y 1972, mientras que las violaciones forzadas llegan al 70%. Estas estadísticas llevan de nuevo a preguntarse la relación especial entre sexualidad y violencia.

Además de nuestras estadísticas sobre violaciones, hay otra evidencia que señala la preferencia por la violencia sexual sobre el placer sexual. El sexo junto con el placer es inmoral e inaceptable, pero el sexo con violencia y dolor es algo moral y socialmente aceptado. Esto se ve reflejado en nuestra aceptación de las manifestaciones explícitas de sexo de las películas que incluyen violaciones y agresiones y en nuestro rechazo a las películas que son totalmente sexuales, es decir, pornográficas. Los teatros o salas de cine presentan tales películas violentas como Perros Falsos (Straw Dogs) La naranja mecánica (Clockwork Orange) y The Klansman, mientras prohíben o sancionan películas que presentan placer sexual solamente como Garganta Profunda (Deep Throat) y La maldad de la Señora Jones (The Devil in Miss Jones). Los intentos por cerrar o sellar los salones de masaje son otro ejemplo de nuestras actitudes anti-placer.

Desarrollé un cuestionario para explorar este aspecto (tabla 5), el mismo fue administrado a 96 estudiantes de colegios universitarios quienes en promedio tenían 19 años. Los resultados del cuestionario respaldan la conexión entre el rechazo del placer físico (y particularmente el sexo premarital y extramarital) y las expresiones físicas de violencia. Las personas quienes rechazaron el aborto, el sexo premarital responsable, y la desnudez dentro de la familia estaban inclinados a aprobar el castigo físico cruel a los niños, y a creer que el dolor ayuda a construir un carácter moral fuerte. Ellos también estaban inclinados a sentir más satisfacción con el alcohol y las drogas alucinógenas que con el sexo. Los datos obtenidos de este cuestionario proveen soporte estadístico claro para la relación básica inversa entre violencia física y placer físico. Si la violencia es alta, el placer es bajo y contrariamente, si el placer es alto, la violencia es baja. El cuestionario comprueba la teoría según la cual la relación placer-violencia encontrada en culturas primitivas también es válida para las naciones modernas industrializadas.


Raíces Religiosas

Los orígenes de la relación recíproca y fundamental entre la violencia física y el placer físico pueden ser rastreados en el dualismo filosófico y en la teología de las relaciones cuerpo/alma. En el pensamiento filosófico occidental el hombre no era un ser unitario sino que era dividido en dos partes: alma y cuerpo. La concepción de los filósofos griegos respecto de esta relación cuerpo-alma era enteramente distinta que la judeo- cristiana que daba como un hecho el estado de guerra entre el cuerpo y el alma. Dentro del pensamiento judeo-cristiano el propósito de la vida humana era salvar el alma, y el cuerpo era visto como un impedimento para lograr este objetivo. Consecuentemente, el cuerpo debería ser castigado y privado de los placeres. En palabras de San Pablo: “Den muerte a la base de los deseos del cuerpo—porque si viven de acuerdo a la carne (cuerpo), morirán: pero si por medio del espíritu ustedes hacer morir los deseos del cuerpo, ustedes vivirán” (Romanos 8:13). San Pablo claramente aboga por la privación el placer somatosensorio e inculca el dolor o inhibición de la estimulación somatosensoria como prerrequisito esencial para salvar el alma. Ahora en lo concerniente a las cosas sobra las que me escribieron: es mejor para un hombre no tocar a una mujer (Corintios 1, 7:1).

Aristóteles no vio un estado de guerra entre el cuerpo y el alma, pero en cambio si vio una relación complementaria, en la cual el estado del alma o de la mente era dependiente del estado del cuerpo. De hecho, él afirmó que “el cuidado del cuerpo debería preceder al cuidado del alma” (de su libro La Política)

Es evidente que el concepto judeo-cristiano de placer corporal es bastante opuesto al delineado por Aristóteles, particularmente, en el alivio del dolor corporal y el “disconfort” a través del placer somatosensorio. Esta negación del placer somatosensorio en la doctrina cristiana de San Pablo ha conducido a formas alternativas de “alivio” a través de estímulos dolorosos tales como cilicios, autodesprecio, automutilaciones, violencia física contra los otros y placeres no-sensorios como las drogas.

Estudios experimentales con animales han documentado réplicas o duplicados de este fenómeno. Por ejemplo, algunas animales que se privaron de estimulación somatosensoria terminaron mutilando algunas partes de sus cuerpos. Los animales privados de las caricias tempranas en su vida desarrollaron una alta sensibilidad y percepción al dolor, a la vez, que una gran aversión a ser tocados por otros. Así, ellos quedan bloqueados para experimentar la terapia del placer corporal que ellos necesitarían para su rehabilitación. En esta condición, ellos tienen pocas alternativas distintas a la violencia física, ya que su orientación al dolor por el tacto y el contacto corporal son facilitados por su habilidad “deteriorada” para experimentar el dolor. Por consiguiente, la violencia física y el dolor físico se convierten en la posibilidad recurrente de vínculo para aquellos que han sido privados de placer físico.

En este punto compartimos el enlace del documental Sensory Deprivation and the Developing Brain, by James W. Prescott, PhD. qué ejemplifica claramente los resultados de la privación somatosensoria en animales y puede ampliar la comprensión de este último parrafo y el artículo en general:

Prescott continua su artículo relatando la profunda raiz que tiene la violencia contra la sexualidad y el uso de la sexualidad para ejercer la violencia particularmente contra las mujeres, citando varios apartes biblicos (dejaremos los enlaces para ustedes mismos los lean) relatados en el Génesis (19: 1-11), Ezequiel (23: 1-49) y Jueces (19:22-30), para luego preguntar ¿Por qué los hombres violan a las mujeres?.

Los investigadores reportan que los violadores tienen antecedentes familiares tales como el castigo de sus padres y la hostilidad y la falta de afecto de sus madres. Yo interpreto la violación como una venganza que toma el hombre contra la mujer por su temprana carencia de afecto físico. Un hombre puede expresar su hostilidad hacia su madre, por no haber recibido suficiente atención física, al violar a otra mujer.

Otra explicación puede ser que el incremento de la libertad sexual de las mujeres es una amenaza para la posición de poder y dominio del hombre sobre la mujer, lo que lleva a menudo a una agresión sexual para mantener dicha posición. La violación destruye el placer sensual en la mujer e incrementa el placer sádico en el hombre. A través de la violación, el hombre se defiende del placer sensual de las mujeres que amenazan su posición de poder y dominio.

Es mi creencia que la violación tiene sus orígenes en la privación de afecto físico en las relaciones padres-hijos y en las relaciones sexuales adultas; también en un sistema de valores religiosos que considera al dolor y privación corporal como algo moral y aceptable y el placer físico como algo inmoral. La violación mantiene el dominio del hombre sobre la mujer y respalda la perpetuación de los valores patrialcales de nuestra sociedad.

Es claro que el mundo tiene poco tiempo para acabar sus costumbres de resolver sus conflictos de forma violenta. Es incierto si nos alcance para reparar el daño hecho por incontables generaciones anteriores, ni sabemos cuantas generaciones futuras se necesitarán para transformar nuestra psicobiología de violencia en una que sea pacífica. Si aceptamos la teoría de que la carencia del suficiente placer somatosensorio es la causa principal de la violencia, podemos trabajar en la promoción y refuerzo del placer y del afecto interpersonal en las relaciones como medios para combatir la agresividad.

Deberíamos dar una alta prioridad al placer corporal en un contexto de relaciones significativas. Tal placer corporal es muy diferente de la promiscuidad, ya que esta refleja una inhabilidad para experimentar el placer. Si una relación sexual no es satisfactoria, el individuo busca otro compañero. Una continua frustración al no encontrar satisfacción sexual conduce a una continua búsqueda de otros compañeros, y eso implica, comportamientos promiscuos. Compartir afectuosamente el placer físico, por otro lado tiende a estabilizar la relación y a eliminar la búsqueda de otros compañeros. Sin embargo, una determinada variedad de experiencias sexuales parecen ser normales en culturas que permiten estas experiencias, y esto se constituye en un punto importante para optimizar el placer y el afecto en las relaciones sexuales.

Datos disponibles indican claramente que los valores rígidos como la monogamia, las castidad y la virginidad propician la violencia física. La negación de la sexualidad femenina debe abrir camino a una aceptación y respeto por ella, y los hombres deben compartir con las mujeres la responsabilidad de dar afecto y cuidado a los infantes y niños. Si los padres asumieran un rol más equitativo con las madres en la crianza de los niños y fueran más afectuosos hacia ellos, ciertos cambios surgirían en nuestro sistema socioeconómico. Una estructura corporativa que tiende a separar a los padres de su familia ya sea por viajes, encuentros o reuniones eternas, o por tiempo adicional de trabajo debilitará la relación padres-hijos y acabará con la estabilidad de la familia. Para desarrollar una sociedad pacífica, debemos poner más énfasis en las relaciones humanas.

La planeación de una familia debe ser esencial. Los niños deben ser espaciados de la mejor manera—es decir debe haber un espacio de 3 o más años entre uno y otro—de tal manera que cada uno pueda recibir óptimo afecto y cuidado. Las necesidades del niño deberían ser inmediatamente satisfechas. Las evidencias culturales no muestran que estas prácticas sean dañinas para los niños. Contrariamente a lo que afirma el Dr. Benjamín Spock, es dañino para un bebe llorar para poder dormir. Al no satisfacer las necesidades del infante inmediatamente y consistentemente, no solo le enseñamos a no tener confianza en el nivel básico emocional, sino que también inculcamos patrones de negligencia que perjudicarán la salud emocional y social del niño. La disuasión para que no se amamante a los niños a favor del uso del biberón y la separación de los recién nacidos, que son saludables, de sus madres tal y como se hace en nuestros “modernos” hospitales son otros ejemplos de prácticas perjudiciales en la crianza de los niños.

Cerca del 25% de los matrimonios en los Estados Unidos terminan en divorcio, y un porcentaje mayor aún de parejas han tenido relaciones extramaritales. Esto sugiere que algo está errado con el concepto tradicional y universal de la monogamia; en especial cuando se observa en conexión con le evidencia de los estudios culturales cruzados relacionados con las privaciones, la violencia y la guerra; se ve así la necesidad de crear un sistema más pluralista para el matrimonio. Experimentos modernos con comunas y matrimonios grupales son intentos para llenar las necesidades básicas que permanecen insatisfechas en el aislamiento del matrimonio nuclear. Debemos considerar seriamente nuevas alternativas, tales como las familias extendidas constituidas por dos o tres parejas que comparten valores y estilo de vida. Al compartir los beneficios y responsabilidades de la crianza, tales familias podrían proveer un ambiente afectuoso y variado, tanto para los niños como para los adultos, y así reducen la incidencia del abuso infantil y las fugas de la casa. Las comunas de familias—al igual que los grupos de familias extendidas—pueden proveer un ambiente más estimulante y rico tanto para los niños como para los adultos, que el promedio ofrecido por una familia nuclear. El vivir en comunas no debería, desde luego, ser igualado a una comuna sexual lo cual no es un compartir, si no a menudo una vía de escape de la intimidad y de la vulnerabilidad emocional.

Franqueza acerca el cuerpo Sin importar que tipo de estructura familiar sea escogido, lo importante es fomentar la franqueza acerca del cuerpo y sus funciones. Desde este punto de vista, podríamos beneficiarnos al rediseñar nuestras casas al estilo japonés separando el inodoro de la bañera. La bañera familiar debería ser usada para socializar y relajarse, y al tiempo debería proveer una situación natural para que los niños aprendan sobre las diferencias entre los hombres y las mujeres. La desnudez, igual que el sexo, pueden ser mal usadas o prestarse para abusos, y este temor a menudo nos impide aceptar la honestidad de nuestros propios cuerpos.

Los primeros meses. La alimentación materna y las caricias ayudarán a este niño a crecer y a convertirse en un adulto no violento. La negación de tal cuidado y contacto en su infancia puede tener el efecto contrario.

Los beneficios de la estimulación ofrecida por los baños de chorro o jacuzis no deberían limitarse a los hospitales o a los clubes o spas, sino que deberían estar en las casas también. El tamaño del cuarto de baño debería ser lo suficientemente grande para acomodar a padres e hijos, y debería ser equipado con un jacuzi o sauna para mejorar la relajación y el placer. La desnudez, la franqueza y el afecto dentro de la familia pueden enseñar a los niños y a los adultos que el cuerpo no es algo vergonzoso ni inferior o algo sucio, sino que puede ser una fuente de belleza y sensualidad a través del cual nos relacionamos emocionalmente los unos con los otros; el afecto físico que involucre ciertas caricias, abrazos, y el sentido del tacto en general no debería ser visto o tomado como una estimulación sexual, la cual es un tipo especial de afecto físico.

Amar, no competir

La ética competitiva, que enseña a los niños que ellos deben progresar a expensas de otros, debería ser reemplazada por valores de cooperación y por la búsqueda de la excelencia en sí misma. Debemos reconocer que la sexualidad de los adolescentes no solo es natural, sino deseable, y aceptar la sexualidad premarital como un bien moral positivo. Los padres deberían ayudar a sus hijos a adolescentes a darse cuenta de su propia sexualidad permitiéndoles usar la casa familiar para satisfacer su deseo sexual. Tal honestidad fomentaría una actitud más madura hacia las relaciones sexuales y proveería un ambiente privado con más apoyo para su desarrollo que el asiento trasero de una carro u otros sitios menos deseables por fuera de casa. Las experiencias sexuales tempranas son muy a menudo un intento para probar la adultez y la masculinidad o femineidad más que el compartir un momento agradable de afecto y placer.

Por sobre todo, la sexualidad masculina debe reconocer la igualdad de la sexualidad femenina. El tradicional derecho de los hombres a múltiples relaciones sexuales debe ser extendido a las mujeres. La gran barrera entre hombres y mujeres es el temor del hombre a la intensidad y profundidad de la sensualidad femenina. Debido a que el poder y la agresividad son neutralizadas a través del placer sensual, la primera defensa del hombre contra la pérdida de su dominio ha sido la negativa histórica y represiva sobre el placer sensual de la mujer. El uso del sexo para proveer una mera liberación de la tensión fisiológica (aparente placer) no debería ser confundido con un estado de placer sensual, el cual es incompatible con el deseo de dominio, de poder, de agresión, de violencia o dolor. Es a través del compartir mutuo del placer sensual que la igualdad sexual entre mujeres y hombres se llevará a cabo.

El ambiente sensorio en el cual el individuo crece tiene gran influencia sobre el desarrollo y funcionamiento organizacional del cerebro. La estimulación sensoria es un nutriente que el cerebro tiene que desarrollar y procesar normalmente. De acuerdo a como el cerebro funcione, se determina el funcionamiento de una persona. Al momento de nacer el cerebro humano es extremadamente inmaduro y nuevas células cerebrales se desarrollan hasta los dos años de edad. La complejidad del desarrollo celular en el cerebro crece hasta los 16 años. Herman Epstein de la Universidad de Brandeis tiene evidencias de que el crecimiento del cerebro tiene cambios repentinos aproximadamente a los 3, 7, 11 y 15 años de edad. Cómo afectan el crecimiento del cerebro las tempranas privaciones de afecto, es algo que no se ha determinado aún; sin embargo, algunos datos sugieren que el crecimiento final puede ser anulado por estas tempranas privaciones de afecto.

Niveles bajos y anormales de serotonina han sido encontrados en monos criados en aislamiento y también en niños altamente agresivos que están internados en institutos. Estos hallazgos sugieren que la privación somatosensoria durante los periodos formativos del desarrollo alteran significativamente el sistema bioquímico del cuerpo asociado con los comportamientos altamente agresivos. Otros investigadores han documentado anormalidades en el sistema de respuesta cortico-adrenal en roedores que crecieron en aislamiento, y que desarrollaron hiperactividad, hiper-reactividad y comportamientos hiperagresivos. Así se puede ver, como otro sistema bioquímico asociado con la agresividad se altera con las carencias somatosensorias vividas en etapas tempranas.

Se debe enfatizar aquí que yo recomiendo la estimulación somatosensorio placentera como un procedimiento terapéutico para corregir las anormalidades producidas por la carencia somatosensorio placentera. Tal estimulación sensorial puede influenciar el funcionamiento cerebral. Desafortunadamente, los programas terapéuticos del placer somatosensorio tienen que ser implementados para determinar la efectividad de esta terapia a nivel humano. El éxito de la terapia somatosensoria en monos criados en aislamiento, reportado por Harry F. Harlow y Stephen Suomi1 cuando otras formas de terapia habían fallado, en animales, suministra más respaldo y aliento para la utilización de caricias y terapias de movimiento corporal en el tratamiento de desordenes emocionales.

Por el contrario, nuestras prisiones han sido diseñadas para maximizar aquellas condiciones que son responsables de la violencia del encarcelamiento de los ofensores sociales. No es sorprendente que la violencia física en los ambientes de prisión sea un problema mayúsculo. La opción del placer somatosensorio como una forma de terapia somática será muy difícil de aceptar en nuestra sociedad, así como es hoy la oposición a los salones de masaje en muchas comunidades.

Por consiguiente, si consideramos la violencia y la agresividad como comportamientos indeseables, entonces debemos suministrar ambientes somatosensorios ricos de tal manera que el cerebro pueda desarrollarse y funcionar de tal forma que produzca comportamientos placenteros y pacíficos. La solución a la violencia física es el placer físico experimentado dentro de un contexto de relaciones humanas significativas. Para muchas personas un principio moral fundamental es el rechazo a las creencias, a las políticas y a los comportamientos que infringen dolor, sufrimiento y privación d nuestros semejantes. Este principio debería ser más extendido; deberíamos buscar no sólo la ausencia del dolor y sufrimiento, sino también el incremento y mejoramiento del placer, la promoción de relaciones humanas afectuosas y el enriquecimiento de las experiencias humanas.

Si luchamos para incrementar el placer en nuestras vidas, esto también afectará las formas en que expresamos la agresividad y la hostilidad. La relación recíproca entre placer y violencia es tal, que una inhibe a la otra: cuando el placer físico es alto, la violencia física es baja. Cuando la violencia es alta, el placer ha sido bajo. Esta premisa básica de la teoría de la privación del placer somatosensorio nos proporciona las herramientas necesarias para crear un mundo de paz, afecto y cooperación.

1. S. J. Suomi, y H. F. Harlow, “Social Rehabilitation of Isolate-Reared Monkeys,” Developmental Psychology, 6 (1972), 487-496.

 

Fin del artículo.

 

About Daniel Andrés Mora Lugo

Fundador y creador de Sextima.co. Licenciado en pedagogía, terapéuta pedagógico, former director creativo, meditador vippasana, tallerista, viajero, former estudiante y profesor del Centro de Estudios CasaOcho. Ha centrado su investigación en entender la relación que hay entre autoestima, las relaciones significativas y las narrativas no coercitivas de sexualidad con la aparición de las distintas manifestaciones de la violencia intra e interpersonal, de ese modo, poder desarrollar estrategias pedagógicas que favorezcan su reducción.