El trastorno de la energía masculina

“Se puede vivir de muchos modos pero hay modos que no dejan vivir”.
Fernando Savater.

 

“El que domina a los otros es fuerte, el que se domina a si mismo es poderoso”
Lao-Tse.

No hay duda que actualmente en Colombia y en la mayoría de nuestros países latinoamericanos vivimos en una cultura generalizada con tendencia machista, gobernada por reglas y destinos propuestos por el hombre: logro, objetivos, segmentación, individualismo, lógica, análisis, expansión, conquista, poder derivado de estar en la cima, propósitos de libertad, metas, fuerza, dureza, estructuras fálicas y jerárquicas, etc. Desde un punto de vista taoísta, esta clase de dinámicas son aportadas por la energía Yang, la energía relacionada con lo masculino, la luz y la mente.

El error y desbalance está en creer que el mundo y nuestra naturaleza “sólo” se debe configurar en el alcance y manifestación de esta “única” energía, la energía Yang. Este desacierto nos conduce a tener procesos incompletos y convertirnos en seres parcializados, que buscan y aspiran “exclusivamente” a esta clase de virtudes, porque dentro del sistema patriarcal en el que se nos instruye, son estos propósitos y valores los que tienen validez, satisfacción y una connotación positiva, lo demás es débil, menospreciado, innecesario y muchas veces, no tenido en cuenta. Así, generando el desequilibrio que se manifiesta en nuestra salud, relaciones interpersonales, espirituales, constructos sociales, empresariales y políticos. La negación y no aceptación de nuestra otra mitad nos incompleta, llevándonos a sentirnos insuficientes y vacíos; muchas veces de manera no reconocida, buscando ignorantemente llenar esta insatisfacción con más de aquello que ha causado el desequilibrio, más poder, más conocimiento, más fuerza, más dureza.

A la otra parte, dentro del Tao se le denomina Yin o la energía de lo femenino, la cual se encarga en aportar al proceso del todo: fluidez, belleza, auto reconocimiento, conexión con nosotros mismos, enlace con nuestros sentimientos, vínculo con el otro, tierra, fragilidad, delicadeza, vulnerabilidad, cuidado, colectivo, familia, nutrición, alimento, proceso, amor, entre tantos.

Para que esta expresión binaural sea más comprensiva la desarrollaré a través del mismo ejemplo que me fue dado a mi. Supongamos que el sol para esta ejemplificación representa la energía Yang, la energía que se expande, que ilumina, el padre, lo masculino, el que provee. Este sol (Yang) lanza sus rayos de luz por el universo; pero si el sol, no se encontrara con una energía Yin que en este caso la simbolizaremos con nuestro planeta: La Tierra (madre, femenino, recipiente), los rayos del sol vagarían por el universo sin encontrar un propósito, sin fin. Cuando la luz del sol se encuentra con el Yin, con la tierra, con el cuido, con el amor, con algo que lo logra contener; es que el proceso se completa y puede surgir la vida.

Cuando la luz se encuentra con el amor, la luz encuentra su propósito.

Antes de continuar, quiero hacer claridad que no estamos hablando de temas de género, tan debatido en estos días, hombre, mujer, transgénero, etc. Estamos hablando sobre una perspectiva de la energía fundante, la cual tiene dos manifestaciones en nuestra existencia experiencial, opuestas pero complementarias que al encontrarse y entrar en armonía, ni muy lejos ni muy cerca, ni muy fuerte ni muy frágil, permiten que la vida encuentre su máximo esplendor. Estamos hablando de que todos tenemos estas manifestaciones de la energía arquetípica (YinYang) dentro de nosotros independiente de nuestro genero, sexo o inclinación sexual. Sólo que en cada Ser, alguna polaridad se marca más que la otra, ya sea por temas biológicos, por conceptos educativos, criterios culturales, por procesos emocionales o sencillamente por flujo energético. Pero en orden de ser seres completos, debemos reconocernos y permitirnos ambas partes de la energía, ver que bloqueos conceptuales, energéticos, experienciales, psicológicos, hereditarios (entre muchos otros) podemos tener que no nos permiten vivir y aceptar nuestra totalidad energética andrógina y trabajarlos, para liberar y armonizar.

Vamos a otros ejemplos para que sea más clara esta visión bipartita de la energía.

Digamos que sólo existiera la energía Yang en un proceso, Ejemplo: una idea, cualquier idea “voy a construir una casa”, esa idea que es una manifestación de la mente (yang) siempre se mantendría siendo idea si no encontrará un Yin. Cuando la idea tiene un cuerpo físico (Yin) que puede realizar la acción (Yin), es cuando la idea se puede materializar y se construye la casa.

Otra visualización es imaginarnos un Árbol (esto sigue siendo metafórico) que sólo tuviera energía Yang, ese árbol crecería para siempre, sus hojas nunca caerían, sus ramas y raíces se expenderían infinitamente sin control, porque no moriría, no tendría limite, sería invulnerable, no habría modo de quebrarlo o de romperlo.
Nuestras sociedades de consumo tienen en su gran-gran mayoría procesos Yang, viven en el mundo de la mente y el logro, en una ilusión donde no hay fronteras, donde crecer libres es el mayor ideal, los recursos son inagotables, siempre extendiéndose, siempre en desarrollo y no hay tope para su conquista, son ideas que no sienten (no hay Yin), y como no sienten, no saben, ni se dan cuenta que lastiman, no pueden hacer introspección que están haciendo mal, o no lo comprenden porque no lo sufren, solo siguen avanzando y avanzando porque no hay nada que las contenga.

Cuando el amor se encuentra con la luz, se da la vida.

Nuestros sentimientos y sensaciones (Yin) son lo que nos permite vernos y ver al otro, reconocernos como parte de esto o de algo, porque lo podemos palpar, tocar, nos da sentido de límite por medio de la experiencia y a través de ello nos percibimos y apreciamos al otro, esa no es una capacidad de la mente, es una capacidad del corazón (Yin).

Otra características del Yang (mal gestionado) es el ego, que crece y crece y crece, porque el ego sólo sabe de existir, no sabe de morir, de romperse, de quebrarse. La capacidad de rompernos, de ser frágiles es la habilidad (yin) que nos permite encontrarnos en nosotros mismos, contemplarnos reales, vulnerables, integrales, con necesidades, interdependientes y dependientes, nos permite admirar nuestra búsqueda de vinculo, de pertenencia, de cariño, sentirnos parte del todo porque ya estamos allí y sólo encontrando y valorando el poder que nuestra naturaleza femenina nos ofrece, es que podremos reconciliarnos para ser plenos.

Muchas personas que están en búsqueda de la retoma de su poder personal, advierto que varias veces, sólo pretenden relacionarse con manifestaciones del Yang: Fuerza, libertad, invulnerabilidad, conocimiento, luz, comunicación (verbal) por mencionar algunos y está bien, esas características son virtudes que todos debemos cultivar y desarrollar independiente de nuestras diferencias. Quizás conceptos como amor y cariño (aspectos del Yin) se han recuperado, resignificado y se suman a la ecuación para ser aceptados e incorporados ya que se encuentran necesarios. Pero todavía tenemos mucho trabajo con otros factores del Femenino a nivel individual y cultural que tienen connotaciones conceptuales negativas e incomodas y con las cuales todavía nos cuesta relacionarnos y admitir como valiosas y poderosas, tales como la fragilidad, la capacidad de romperse, los sentimientos, la comunicación (afectiva), el llanto, la muerte, la intimidad, el silencio y muchos más.

Yin y Yang son un complemento, un Yang desbordado lastima y consume todo a su paso, un Yin roto no puede vivir.

Una mamá no bien aspectada (mucho Yin, nada de Yang) podría hacer que sus hijos se quedaran toda la vida en casa, ahí es donde debe entrar la energía Yang, la cual puede estar representada dentro del hogar y en este ejemplo por el padre, quien será el que los mande a volar (el Yin retiene, el Yang suelta). Una madre con las dos energías bien balanceadas, es la que se sabe cuidadora, educadora y nutridora de sus hijos (por mencionar algunas de las infinitas virtudes de nuestras madres) y al estar bien aspectada (Ying y Yang en armonía) entiende que también debe proveer y dejarlos ir. Un padre bien aspectado (energía femenina y masculina en armonía) sabe que debe proveer al hogar, debe ser fuerte y firme, pero también habrá aprendido a ser cariñoso, a estar presente, no solo a comunicarse verbalmente, sino también a tener un proceso afectivo con sus hijos. Y así, empezamos a observar como las distintas situaciones y manifestaciones del YinYang entregan diferentes resultados: ¿Qué pasa cuando mi madre es una madre soltera?, ¿Cómo ha construido y desarrollado las energías dentro de ella?, ¿La falta de padre, que clase de energía me ha obligado a desarrollar y a construir dentro de mi? ¿Me niego conceptos de fragilidad y vulnerabilidad porque no puedo ser débil? ¿Qué pasa cuando mi madre no estuvo presente? ¿Cómo desarrolló mi padre sus dos energías?, etc. Estos temas los tratamos más profundamente en nuestro taller El Poder de la Energía Femenina en hombres y mujeres.

La verdadera libertad está en el compromiso

Las dinámicas Yin y Yang, en la construcción dual del universo, tienen infinitas aplicaciones y manifestaciones, tanto en la vida diaria personal como en el relacionamiento social, comunal y político. Es importante comenzar a reconocer como estas dos energías nos corresponden a cada uno, dónde se encuentran y en esa reunión como nos construyen.

Recuerda que el Tao no relaciona a ninguna de las dos manifestaciones energéticas con lo malo o lo bueno; ni el Yin, ni el Yang son bueno o malo, se habla del equilibrio. Es el equilibrio entre el Yin y el Yang lo que es optimo y el desequilibrio entre ellos dos lo que produce algo no tan optimo.

Compártenos en los comentarios de este artículo o en nuestras redes sociales a través de este enlace (clic aquí) tu reflexión sobre ¿Qué pasa cuando estas dos energías no están en sintonía dentro de mi?, ¿Cómo impactaría mis entornos si logro armornizar el tao en mi?, ¿Te sientes identificad@?, escríbenos y crezcamos juntos.

 

About Daniel Andrés Mora Lugo

Fundador y creador de Sextima.co. Licenciado en pedagogía, terapéuta pedagógico, former director creativo, meditador vippasana, tallerista, viajero, former estudiante y profesor del Centro de Estudios CasaOcho. Ha centrado su investigación en entender la relación que hay entre autoestima, las relaciones significativas y las narrativas no coercitivas de sexualidad con la aparición de las distintas manifestaciones de la violencia intra e interpersonal, de ese modo, poder desarrollar estrategias pedagógicas que favorezcan su reducción.