Desexualización de los cuerpos / El equívoco de un termino mal implementado.

¿Cómo se puede desexualizar un cuerpo sexual?

En varios espacio hemos encontrado expresiones como: “No a la sexualización del cuerpo de la mujer”, o “Apoyamos la desexualización de los cuerpos”.
Hemos indagado con l@s autor@s de estas expresiones sobre qué significa la desexualización de los cuerpos para ell@s, En resumen: remover el morbo hacia o por los cuerpos desnudos, sobre todo hacia los cuerpos desnudos de las hembras1.

Si ese, es el entendimiento sobre lo que es desexualizar (lo cual no implica que sea el significado adecuado, sino como la gente lo interpreta y usa), entonces debemos decir que desexualizar y morbo, son dos lugares distintos, y el termino está siento mal usando (desde nuestra perspectiva).

¿Por qué?

Para empezar la palabra desexualizar significa la castración o pérdida de los órganos sexuales, o la privación de los caracteres u comportamientos sexuales.

Desglosemos algunas características propias de nuestra sexualidad:

1. Somos cuerpos sexuados y sexuales.

Cuerpos sexuados: Cuerpos que tienen sexo, o sea, gametos, hormonas y órganos particulares, que dan como resultado cuerpos físicos intersexuales o cisexuales (hembra o macho). El sexo de los cuerpos pueden ser de nacimiento o adquirido (transexualidad).

Seres sexuales: Cuerpos que están diseñados y compelidos a encontrarse con otros cuerpos y a desarrollar por motivos intrínsecos y extrínsecos una identidad, psicología y atracción hacia otros cuerpos resultado de esa interacción.

O sea, de entrada, el sexo y la sexualidad hacen parte de nuestra naturaleza básica. Negar o prohibir a los cuerpos el reconocimiento de su sexo y esencia sexual sería una insolvencia que propendería (y es resultado de) estados de negación y violencia.

2. Poseemos un sistema deseo-placer-recompensa. 

Nuestra neuro-biología nos adhiere a un sistema denominado: deseo-placer-recompensa (DPR) para sobrevivir y vivir (Ver post neurotransmisores- placer y dopamina- lo que sucede en nuestro organismo). O sea, somos porque deseamos, sentimos placer y nos lo proveemos.

Desear, buscar y suministrarnos placer es una de las cosas que mejor hacemos (si no, la mejor) como seres humanos. Estamos diséñanos para buscar placer a través del deseo (querer algo) y de crear o buscar las situaciones para abastecérnoslo (satisfacción) de manera voluntario o involuntaria.

Negar que nuestros cuerpos deseen, sería ir en contravía de nuestras naturalezas básicas de supervivencia, seguridad, vínculo, estima y realización. Imposibilitar constreñidamente esta naturaleza DPR generaría y perduraría las violencias intra e inter-personales que nos aquejan, ya que los niveles de cortisol, estrés y frustración irían en aumento en la prolongación de la inhabilitación, intoxicando el cuerpo individual del sujeto y el cuerpo social de los habitantes de la restricción.

3. Contacto corporal.

El placer, producto del contacto físico o el encuentro con otro cuerpo, ya sea de manera afectiva, sensual o sexual (ASoS), sumado, al valor psicológico que este encuentro intimo con el otro representa para nuestra autoestima, identidad social y empatía, es una de las actividades que más placer nos genera, segregando grandes cantidades de neurotransmisores y hormonas para nuestra homeóstasis y buen desarrollo..

Recordemos que no es la privación de ninguno otro sentido (vista, olfato, gusto, audición), sino la privación del somatosensorio2,, lo que va a disparar de manera estrepitosa los comportamientos estereotipados y la búsqueda de sustitutos en una persona, conminándola a expresiones violentas y clónicas en su personalidad.

La búsqueda de contacto físico, ya sea de manera ASoS, va a ser una de las motivaciones más importantes a nivel biológico, psicológico y social. No obtener este encuentro con el otro de manera normal, lícita o habitual, nos va a someter a comportamientos perturbados, excesivos e irrespetuosos posteriormente para su reparación.

4. Dar Placer.

No sólo obtener placer es una de nuestra motivaciones básicas, dar placer es de vital importancia para nuestro crecimiento bio-psico-social. Dar placer otorga sentido, utilidad, refuerza nuestra sensación de pertenencia, también asegura nuestra autoestima (valor propio), empatía y supervivencia.

Por esta razón, los cuerpos sexuados y sexuales no sólo desean recibir placer, además evocarán los espacios y símbolos en los cuales han dado placer, los imaginan, los anhelan, y de igual manera, harán el recorrido para satisfacerse el placer de dar y ser parte de.

Frustrar asiduamente en múltiples espacios la capacidad de entregar placer, ya sea porque la recepción, expresión o los lugares de dar-recibir placer están vedados constantemente, también puede devengar en exteriorizaciones mórbidas por parte de los censurados para subsanar la carencia prolongada.

5. Cuerpos deseables.

Los cuerpos sexuados y sexuales van construyendo su identidad a favor o en contraposición de los valores, informaciones o acuerdos que se les enseñen, adscriban o construyan con base a sus contextos sociales.

La única forma (hasta el momento) en que un cuerpo humano se puede volver un ser humanos y lograr una identidad, es estar en relación con otros seres humanos a través de comunidades, clanes, sociedades y sus respectivas culturas. O sea, la identidad o el valor de saber quienes somos, es posible por la reafirmación o negación del otro. Nuestra autoestima está co-relacionada con el valor que nos den o nieguen los demás, sobre todo si estos, hacen parte de nuestro circulo de relaciones significativas.

Este valor, está en intima relación con sentirnos deseados, vistos y queridos, si me deseas, me ves y me quieres, tengo valor.

Alguien, en algún punto de nuestra vida, debe desearnos, vernos o querernos para poder tener al menos, el mínimo de valía para poder sobrevivir. Necesitamos del otro para poder Ser, de lo contrario la depresión, las auto-violencias o el suicidio se pueden hacer presentes en nuestras estructuras psicológica.

También, nuestros cuerpos son una fuente de placer somatosensorio no sólo para nosotros mismos, sino para el otro. Por lo tanto, nuestros cuerpos sí son objeto de placer, de tal modo, que el sistema DPR de cualquier persona, va a guardar en su memoria que otro cuerpo humano es un lugar para encontrar placer, excitando al sujeto a la búsqueda de este objeto por medio del deseo.

Diferencia entre desexualizar y morbo.

Los anteriores puntos, son algunas de las realidades de los cuerpos vivos y sintientes. Seres que desean y buscan serdeseados, seres que quieren satisfacer su placer y dar placer.

Por lo qué nos preguntamos, ¿Cómo se desexualiza un cuerpo sin extirpar lo más básico de él?.

Si desexualizar es la castración o pérdida de los órganossexuales, o la privación de los caracteres u comportamientos sexuales. Nos atrevemos a decir según lo mencionado, que son justamente las manifestaciones de nuestra sexualidad las que nos hacen ser nosotros, las que nos impulsan al encuentro del otro de manera corporal y psicológica a través del sistema DPR. Así pues, desexualizar un cuerpo significaría una represión a su naturaleza intrínseca, y como dice de Beauvoir toda represión crea un estado de guerra– psicológica (para quien la propende) y social (a quienes se les impugna).

Si el objetivo es remover el morbo, debemos entenderel significado de morbo per se.

El morbo puede definirse como la necesidad obsesiva de ver, sentir, oír, oler ointeractuar de alguna manera con lo que socialmente se cataloga como prohibido o proscrito. O sea, cuando la satisfacción licita de un deseo esencial es bloqueada por una prohibición externa de manera constante, obliga a la indemnización del deseo legitimo de manera ilícita, a buscar el desagravio de éste en lo prohibido.

A mayor represión, mayor la necesidad (u obsesión) de satisfacer ese deseo. Por lo tanto, es la construcción social de lo prohibido, lo que trastorna el deseo legítimo, y lo convierte en morbo o en su contraparte, denigración.

Entre más censura haya hacia alguna parte de los cuerpos, mayor será el deseo alterado en morbo hacia esas zonas

Por lo tanto, al analizar la palabra desexualizar, podemos entender que posee una connotación muy distinta a morbo. Y no deberían ser usadas como equivalentes.

Es la construcción social de lo prohibido, lo que trastorna el deseo legítimo, y lo convierte en morbo.

Por todo lo anterior, también podemos llegar a la conclusión que ni al deseo, ni al morbo se le pueden adjudicar la raíz de las violencias que se buscan evitar al “desexualizar los cuerpos” o “remover el morbo”.

La responsabilidad la tiene, la prohibición exacerbada y sistematizada a los individuos y sus necesidades emocionales, somato-sensorias y sexuales a través discursos que propagan la vergüenza de los cuerpos, la desvalorización de las personas, la invalidez de identidades y la culpa-pecado de #SerHumanos. Predicaciones que invalidan a los sujetos en el objetivo de ser soberanos de si mismos.

La importancia de tener una nueva educación sexual.

Otro factor que se suma a este coctel, es la falta de educación en las personas para saber como gestionar la frustración (consecuencia directa de no poder satisfacer un deseo).

Este ítem es de vital importancia, ya que al ser dotados de una naturaleza que nos compele a desear constantemente e ir por el gozó de ese deseo; nos veremos intimados a confrontar esa cualidad con una realidad que posee límites físicos, temporales y políticos. Por consiguiente, el DPR, se verá desarticulados repetidamente en el acto de realizarse, y las personas, al no disfrutar de herramientas para la administración de la acumulación de frustraciones y estreses, se vera coaccionada a saldar el placer frustrado en alternativas cada vez más lesivas e irregulares.

Continuar la censura, sería propender la negación y quitarnos la oportunidad de aprender a reconocer lo que auténticamente somos.

Esta anatema a lo legitimo es lo que nos ha acontecido. Al nos permitirnos aceptar nuestros atributos de seres sexuados y sexuales con capacidad de DPR, no sabemos, ni hemos aprendido gestionarnos, y al no saber hacerlo, la mejor manera de controlarnos y controlar, es privando a los cuerpos sexuados y sexuales que desean de ser cuerpos sexuados y sexuales que desean. Ya sea desacreditándolos, ofendiéndolos y agraviándolos.

La desexualización desembocan en daños y disociaciones aún más graves que las que supone y promete sanear en los cuerpos a los que se les atribuye la desexualización y a las personas que la imputan. La desexualización es una expropiación de nosotros mismos y eso es algo, que subconscientemente no nos perdonamos a largo plazo, porque el subconsciente lo entiende como una auto-traición.

Por lo tanto, la invitación es, a reconocer y reivindicar nuestro valor como seres sexuados y sexuales, estimar nuestra necesidad de dar placer y recibir placer, abrazar nuestra aptitud para desear y ser deseados, apreciar nuestra naturaleza para satisfacernos y satisfacer al otro. Recomendamos educarnos para ello desde pequeños. Así, aprender a expresar y gestionar estas facultades DPR a nivel sexual, de las cuales se desprenden nuestras mas maravillosas virtudes, pero también nuestras mas profundas desilusiones.

Nuevos acuerdos

Recordemos que vivimos en un periodo opresivo de la sexualidad (así tengamos algunas aparentes libertades) en nuestro contexto general3 nacional4. Por lo tanto, la naturalidad de la sexualidad, es reemplazada por comportamientos morbosos y truculentos. Pero si empezamos a construir espacios saludables y seguros para el desarrollo de una sexualidad naturalizada (como algunos ya lo están haciendo), podrá haber transformación.

Un ejemplo de este periodo, es que al estar tan privados de la visualización de nuestra desnudez por vergüenza, culpa o indecencia, cualquier momento que tenemos para avistarla tiene altas posibilidades de volverse un acto morboso para quien la busca o desagradable para quien la confiere. Por el contrario, si nuestra desnudez fuera algo más normal y viviéramos el orgullo que de ella se desprende, disminuiría las previas acusaciones, el deseo adquiriría dimensiones francas y aumentaría el valor ordinario del respeto, la estima y el consentimiento.

Caso opuesto, en el castigo, la deshonra, y el tapujo del sexo y la desnudez (SyD); se promueve la hipocresía, la búsqueda de soluciones subalternas y el incremento de comportamientos mórbidos. Frases como “no puedo desaprovechar la oportunidad”, o “tengo que hacer lo que sea para conseguirlo”, van en aumento, porque lo legitimo de ver y encontrarnos con otros cuerpos desnudos escasea, y por ende, flaquea la insatisfacción a nuestra necesidad básica DPR de ver y encontrarnos con otros cuerpos desnudos.

La condena del SyD hacen que las economías de estos vayan en alza; que se beneficien los mercado del intercambio del SyD; La tasación de estos adquieren dimensiones comerciables; se empiezan los ejercicios de poder y control a través de la mercantilización de los cuerpos desnudos y el sexo.

Es por todo lo anterior, que recalcamos que las mencionadas situaciones no son un problema de la sexualidad de los cuerpos o el morbo de por sí, es una cuestión que tiene sus raíces justamente en lo opuesto, en la prohibición prolongada de los cuerpos sexuados y sexuales, en la censura perpetuada del placer y el deseo afectivo, sensual y sexual. Es  allí, donde se empieza a incubar la analfabetización sexual, el morbo, los maltratos y las violaciones.

De manera que, proponemos cambiar y establecer unos nuevos acuerdos. No hay nada malo en el placer, ni en ser seres sexuales que desean y son objeto de deseo, lo que hay que educar y aprender es a gestionar límites razonables y consentidos, acuerdos consensuados, y así preparar, una cultura donde el placer y la sexualidad sean bienvenidas.

Pies de Página

  1. En sextima.co usamos la palabra hembra para referirnos a los cuerpos con características y órganos relacionados a este sexo, y mujer para el constructo social e identitario del cual se puede apropiar un cuerpo.
  2. la privación de los otros sentidos también dispara los comportamientos esterotipados y la busqueda de sustitutos, pero no de igual manera que la privación del somatosensorio.
  3. Ya existen grupos minoritarios que desobedecen el estereotipo, pero aún no logramos ser una mayoría representativa.
  4. Hablamos particularmente de Colombia, ya que, en otros países las sexualidad y la desnudez tienen otras implicaciones.
  5. La agresividad es un cualidad legitima de los seres para protegerse de un daño del entorno, distinto a la violencia, que significa, la invalidación del otro, y la subordinación de este para la aceptación de conceptos o intereses propuestos por el ejecutor de la violencia.

 

 

About Daniel Andrés Mora Lugo

Fundador y Creador de Sextima, Licenciado en educación para la primera infancia en formación, Former Director Creativo de SanchoBBDO, meditador Vippasana, tallerista, viajero, former estudiante y actual profesor del Centro de Estudios CasaOcho. Sabe que la autoestima y la sexualidad van de la mano, no pueden ir separadas y en orden de construir una se necesita de la otra. Conoce su trabajo aquí en sextima.co o en su obra #ignominia aquí.

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